lunes, 4 de junio de 2012

ensayo el hombre en busca del sentido

Este libro habla de un psicólogo que estuvo de  prisionero en un campo de concentración que se llamaba auschwitz, en la época de la segunda guerra mundial.
Este libro empieza desde cuando los llevan a auschwitz. El empieza a contar que a ellos los llevaban en unos trenes ellos creían que los llevarían a una fabrica de municiones para trabajar. Él decía que en estos trenes iban muchos pasajeros que estaba sobrepoblado el tren, por ejemplo si la capacidad de ese tren era de cincuenta personas, en ese tren había cien estos datos nada más son para ejemplificar no son los reales. Dice que todos iban amontonados y que no había casi aire y que nada mas había una pequeña ventanilla de aire, y que esa ventanilla pequeña era lo único que les daba ventilación. También cuenta que ese tren se escuchaba muy misterioso y que daba muchas vueltas en un solo lugar, él cuenta que cuando se paro el tren bajaron y miraron todos a su alrededor que estaba todo enrejado y escuchaban gritos y llantos.
Después de que llegaron al campo de concentración los hicieron que formaran dos filas una de hombres y otra de mujeres, ahí en esas filas te pasaban a ver los guardias y seleccionaban a los que se iban a ir a la cámara de gas y a los otros los mandaban a los dormitorios que tenían para que hagan trabajo fuerte, el modo de selección era el siguiente si el guardia ponía su dedo en el codo izquierdo los asesinaban y a los que no quedaban vivos para estar de esclavos, para esta selección solo Vivian los que estaban mas sanos y fuertes, por lo regular a los que siempre mandaban a las cámaras de gases era a los niños y ansíanos porque no les servían de nada.  Después a los que seleccionaban para la derecha los mandaban a un lugar donde los desnudaban para que no tuvieran nada valioso es decir ahí es quitaban todo, ya que los desnudaban los rasuraban completamente es decir de pies a cabeza no les dejaban ningún pelo él cuenta que para el eso era los más vergonzoso y sentía que le quitaban su intimidad.

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